
La reciente Feria del Libro que en su tercera versión se cumplió en Ocaña deja positivas enseñanzas y también experiencias que aconsejan una revisión para mejorar, corregir y hacerla mas exitosa. Ante todo queda claro que el evento próximo debe acometerse con la perspectiva del tiempo para adelantar la programación de vínculos con editoriales, universidades, organismos de cooperación cultural y mayor presencia de escritores y conferencistas, así como afinar el trabajo de organización logística, entre otros aspectos.
Cabe destacar el trabajo adelantado por José Emiro Salas , Osvaldo Carvajalino Duque, Mario J. Pacheco, Marcia Bayona Pérez, Luis Eduardo Páez García, Rafael Pitta P., Teresa Carrascal y Marta de Salas, miembros todos del Comité Organizador de la Feria, con el acompañamiento de la Cámara de Comercio, Alcaldía Municipal, Secretaria Departamental de Cultura, Academia de Historia, Librería Milanés, Fundación Caro, Vigías del Patrimonio y otras Instituciones, para el éxito del evento cultural que conto, además, con la presencia de participantes de la Universidad como Alberto Gómez Torrado, Vicerrector Académico de la UIS, Gabriel Pabon Villamizar – Universidad Piloto de Colombia-, Luis Armando Ortiz, Renzo Said, la poetisa Felisa Escobar de Duque y la pintora Noemi Vega Manzano, y con el desarrollo de Talleres de fotografía, poesía, literatura, pintura, periodismo y la proyección de documentales, en los cuales hubo buena asistencia estudiantil.
Muy especial mención merecen tanto la diligente colaboración de docentes y estudiantes del “Don Bosco College School”, como la eficaz y profesional labor del Canal Comunitario TV San Jorge cuya oportuna difusión llevo a los hogares ocañeros el desarrollo de la Feria.
Es imperioso recordar que el crecimiento del nivel educativo, inmerso en la esencia de estos eventos, es tarea de hombres inteligentes y tenaces pues se trata de aclimatar la cultura en las regiones de un país, caracterizado por elevado índice de analfabetismo y bajo grado de lectura y, por ende, enfrentar una sociedad abúlica y, en ocasiones, la desidia de algunas autoridades e incluso de comunidades educativas.
Y es que para consolidar una Feria del Libro se requiere liderazgo con persistencia y desprendimiento, sin esperar siempre gratitud o reconocimiento a la tarea y , en cambio, ocasionales sinsabores o la “crítica” sórdida de quienes aluden inapropiadamente a lo que no conocen ni han vivido.
El pasado reciente muestra la apatía de las comunidades para atender la convocatoria a estos certámenes educativos y culturales. Basta tomar como ejemplo cercano, la reminiscencia que hace el escritor Gabriel Pabon Villamizar en su obra “Crónica Sentimental de Bucaramanga”. Dice:
“Las Ferias del Libro en Bucaramanga se convertían en innegables fracasos. La de 1952 se había organizado en los salones del Colegio Santander en una buena temporada: del 6 al 13 de diciembre, y sin embargo había pasado “completamente desapercibida e ignorada para el público y la sociedad Bumanguesa”. El 99% de los escasos asistentes eran meros curiosos o asistentes a la programación adjunta de cine gratuito. Los compradores potenciales escasamente alcanzaban un escuálido 1%. Los libros mas vendidos habían sido la novela de Eduardo Caballero Calderón “Cristo de Espaldas”, las obras de José María Vargas Vila y, especialmente la obra narrativa de los Franceses…. En poesía, los autores mas solicitados habían sido García Lorca y Neruda. Pero el balance era desolador……”.
Asi pues amigos Ocañeros, persistamos”contra viento y marea” en esta hermosa tarea de brindar la luz con un libro abierto.
ARMINIO PIÑERES GRIMALDI