Daniel Alarcón Osorio
Escritor y Docente Universitario, conferencista nacido en Guatemala.
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“Mi sueño es alcanzar un récord Guinness” |
Daniel Alarcón Osorio, Escritor y Docente Universitario, conferencista nacido en Guatemala
“Busco ganar y recuperar lectores a toda escala, ya que los sistemas educativos ahuyentan y asesinan, vía los profesores o maestros, según se consideren”
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| Durante el Primer Festival Internacional del libro, Bogotá 2007. |
Luego de verla venir de regreso de la misma ruta en que salió, observó dentro de sí mismo que el cosquilleo le volvía pero de forma diferente.
Recordó el tiempo vivido, el tiempo añorado, el tiempo deseado, el tiempo esperado, el tiempo conversado y cerró los ojos, mientras ella se acercaba. Ella sonrió muy a su manera, muy a su manera, con su sonrisa de Monalisa, que era la sonrisa a su manera.
La vio venir, abrió la puerta del vehículo, la saludó con un beso tibio, pero distante y nervioso, en la mejilla; mientras ella, ufana, sentía de nuevo que estaba ganando, pese a que fue él quien la llamó, mientras salía de dar una conferencia sobre el paradigma cartesiano (causa/efecto, pues) y cuestionar la autoridad pedagógica de los maestros o profesores y de la escuela como tal, a profesores en servicio, futuros pedagogos, haciéndoles una fulminante pregunta: ¿por qué habiendo tantos pedagogos, la educación en el país, no ha cambiado? Aplicable también para todas los profesionales y profesionistas que se ejercitan haciendo docencia.
Mudos se quedaron, mudos hacen que sean sus estudiantes con su forma tradicional de enseñar, les dijo. De este tipo de conversaciones tuvieron muchas con finales duros por la formación de cada uno, sumado a sus propias vivencias y experiencias de vida. ¡Pero nada cambió! Nada.
Le entregó los recuerdos que había recién elaborado con palabras y ahora editados. Recibió las gracias y empezaron a preguntarse por sus vidas, trabajo, hijos, familias, luego de estar ausentes desde hacía un año o más, pues no se sabe si lo que predomina es el tiempo reloj o el tiempo psicológico en cuestiones afectivas.
Se entretuvieron en los aspectos que según su contexto se llenaba de ilusiones y alegrías, en la parte de sus hijos, horizontes de realidad de los padres, según el turno de cada uno en la conversación que intentaba cubrir los silencios generados por la distancia, silencios que generan en la vida y lo humano oscuridad por más que se abran o cierren los ojos, donde la memoria no siempre los trae renovados, salen en claroscuro y pocas veces en technicolor y se rió al recordarse de la Oración por Marilyn Monroe de Ernesto Cardenal y que disfruta leyéndolos a jóvenes como una forma de acercarles nuevas perspectivas a través de otras voces, de otros sueños, de otras denuncias y de otras búsquedas artísticas.
Luego cada uno habló sobre sus trabajos y los cobros políticos que le hacía su jefe en el área de trabajo por el poder que estaba perdiendo ahora que volvía a haber elección, mientras Foucault, aparecía en su mente, luego de aquellas lecturas solitarias de la Microfísica del poder, al no tener con quien conversar con sus colegas, pues ninguna de ellas lee, ni ellos, y buscan que los demás lean[1]
Ironizó con una frase gastada, que el infierno está lleno de buenas intenciones, olvidando que la pasión práctica más conocimiento puede llegar a resolver muchas cosas mientras haya vida y nos unamos superando nuestras diferencias estúpidas y no seguirle haciendo el juego al sistema.
La ignorancia es atrevida, se dijo para sí mismo e incluyo a los colegas hombres también y no lo consideren un machista rencoroso, pues para todos da Dios se corrigió y soltó una carcajada de pura catarsis.
Mientras llegaban al punto adonde le había pedido lo dejara y que las lluvias intensas y el lento avanzar por tanto hoyo en el asfalto y los buses que prolongaban los horarios o cumplimientos de compromisos de reuniones, reflexionaba y se había dado cuenta que había tenido miedo.
Lo había tenido bien guardado y le hacía daño, mientras le decía que si podían festejar el día del padre, su cumpleaños, todas la fiestas dejadas de compartir –y con eso evidenció que hacía mucho, mucho, pero mucho, no se veían- y que por pura cortesía dijo sí, claro, me avisa y con gusto.
Había tenido miedo, se repitió y que era lo que había tenido bien guardado por si quien lee no se recuerda. Había sentido que la suerte también lo había abandonado, si es que alguna vez la tuvo. Había sentido que ya no podría seguir intentándolo. Había sentido que únicamente había que actuar como ser vivo, al haber recibido de su interacción como humano, destrucción y bloqueos permanentes y con ello la amiga soledad había estado presente. Había estado en la oscuridad y lo sabía, hasta que la bendita vida le permitió conocerla, no a la de la sonrisa estilo Monalisa, no, ya no, para su fortuna emocional.
Cuando la conoció, se preguntó con mucha intensidad e insomnio y quedarse en blanco e intentar saber, qué le quería decir la vida en estos años de su vida y empezó a ver de nuevo y a creer que Dios aparecía en mayúsculas por el amor que lo hacía volver a sentirse vivo sin tener que aceptar celebrar nada, porque hoy, afortunadamente, es otro día, otro tiempo. Ah, pero la vida, ah, la vida, enseña que hasta que no se conoce a las personas no se sabe cómo serán o son. Descubrió a un ser egoísta, individualista (el amor no lo es), inconforme con lo que recibía pero no para darse, complejo Cenicienta dice la teoría psicoanalítica.
Y ella, lo sabe, lo sabe, cuando se lo repite y sus llamadas telefónicas no son respondidas, mientras él ojea De qué hablamos cuando hablamos de amor de Raymond Carver y suena Suavecito de Tito Puente, mientras él sabe que hoy, afortunadamente es otro día y está solo, aunque sabe de memoria que nada es tan intolerable para un hombre como vivir sin amores, cuando nos domina una terrible soledad y nos sentimos desamparados y vacíos, por ahora.
Notas:
[1](Ay, de ellas –también de ellos- si nadie lee, y uno se da cuenta que son puro discurso: ciegas y ciegos de su ignorancia, no videntes, usureras y usureros de la diz que verdad absoluta, sobre qué es primero: el currículum o la vocación o las instituciones o los alumnos o los libros o la sociedad o los directores o los decanos o terminan diciendo que los padres no colaboran y que ellas no son las madres o padres de los patojos. ¡Excusas de salón!).
publicado por http://artesanosliterarios.blogspot.com/2010/09/daniel-alarcon-osorio-hoy-es-otro-dia.html
Oswaldo Carbajalino Duque
Escritor y Poeta Ocañero.
| Muestra de su Obra, Relatos Ocañeros. |
“LAS LLANADAS”
… Hay cuentos que solo una vez en la vida deben contarse, dichos, jamás deben repetirse. Como viejo secreto transmitido oralmente no se escuchará dos veces, a fuerza de ocultarlo se perderá relegado en el olvido. Digo que la muerte es caja fuerte para los secretos eternos.
Al despertar en la mañana, el canto del gallo anuncia los primeros albores, hiérenos igual; sin embargo, a pesar de cubrirlo todo, la luz no alcanza los rincones oscuros. El cuarto no deja sino levemente por las rendijas de la ventana penetrar un claro amanecer; sin violar la penumbra el sol espera ser invitado como todo los días; pero permanece el misterio sobre los techos de teja, las cuerdas de la energía eléctrica, la calle asfaltada… sucede que las ventanas gritan el secreto que celosas guardan cuando ellos, los vecinos del barrio Las Llanadas , no ven manos de vecina abriéndolas, invitando al sol mañanero, ni la diaria labor del fogón envía sus mensajes de humo, ni el aroma del café hirviendo escapa en volutas de vapor; ellos dicen: “algo pasa” y los ecos lejanos repiten: “pasa algo”. Vos al levantarte deberías abrir la puerta del cuarto que da a la sala con sillas de metal niquelado, forradas en cuerina roja, y de la mesa de centro recogerías las botellas vacías de aguardiente y las copitas aguardenteras utilizadas la noche anterior. Después sería de rigor arreglar el jarrón de porcelana con flores plásticas y colocar en el sitio de siempre la labriega de diminuto canasto en el brazo, los perritos felpudos y el tapete tejido a mano por vos; deberías abrir la puerta de la sala que conduce a la tienda, donde sobre los estantes esperan los productos que fiarás a los vecinos, la libra de arroz, el cuarto del café, la panela, la manteca vegetal, el bollo limpio, las verduras, la cebolla, el tomate y el perejil. Las arepas recién hechas las enviará calientes Doña Eulogia; por último al abrir la puerta de la tienda a la calle, una bofetada de brisa fresca te reconciliaría con la vida; pero no podés hacerlo porque bajo la cama yace tu cuerpo que jamás intentará levantarse; solo el extraño rumor del silencio se prolonga esta vez imprevisible.
Después de alarmarse ellos los vecinos abrirán las puertas de la calle; romería de hombres y mujeres, niños y ancianos, rumorosa como río crecido, abrirán las ventanas y la furia de la cálida mañana alcanzará los rincones del cuarto.
La noche anterior fue sin luna, amparados por los muros de la casa sin compasión ninguna, con la frialdad que autoriza al peor de los actos; poseídos por una sed de sangre que no conocían antes, ustedes urdieron este horrendo crimen para pactar ante legiones demoníacas, el poder maligno que les confiere tan macabro rito.
Nadie los vio llegar ni salir pero sabemos que estuvieron pasadas las diez de la noche y dejaron huellas por doquier. Hechos como este termina por imponerse; son tan escandalosos que obligan a innumerables sospechas, a decir el delito mayor cometido por ustedes. En la inicial confusión de versiones encontradas, las especulaciones sobre las causas y los causantes abundan; se hace entonces más notoria la inesperada ausencia de ustedes, que día a día se evidencia como un faro; ustedes al desaparecer revelan su culpabilidad; ciertamente no es para menos, aunque tenga razón Leoní cuando dice: “el remordimiento es una asquerosidad”.
Vos acostumbrada a sus visitas nocturnas, donde permitías la droga y el alcohol, notás en esta ocasión algo raro en las miradas cruzadas y los ojos inyectados de oscuros propósitos; con ese gesto lujurioso en sus rostros de beodos insignes, podría preverse lo que vendría: mientras les servís el aguardiente, con suprema cautela intentás despacharlos cuanto antes; estás cansada decís, por respuesta escuchás frasecitas cortas, pronunciadas de cierta manera, cargadas de ocultas intenciones; frasecitas casi tontas con una poderosa fuerza de significaciones posteriores, que poco a poco se revelan como una pesadilla, hasta hacerse claro a tus ojos; te das exacta cuenta de lo que en este instante sucede. Ustedes bebieron sentados en la sala, degustando el licor con lentitud; insinuaron lo que alguna vez puede ocurrir y llegado el momento iniciaron el acto que sella para siempre la prueba de los alcances de los hombres sin Dios y sin ley.
Ustedes la persiguieron por la casa hasta la pieza; te rasgan el vestido hasta dejarte desnuda; con placer infernal la violaron sin saciarse; te apuñalan en heridas concéntricas como signos satánicos; mordieron los senos degustando su sangre, te rebanan una teta; apuñalaron el corazón con avidez multiplicando las heridas y el horror de un cuadro tal, les obliga a envolver tu cuerpo en una sabana blanca.
Al otro día, ellos la encontrarán envuelta en una sabana debajo de su cama, abrirán las puertas de la casa y lo mirarán todo con la curiosidad de personas ansiosas de nuevos acontecimientos; se darán a la tarea de tejer conjeturas. El escarnio a una soledad mal vista, el precio que deben pagar los hijos que enriquecidos ilícitamente abandonan a su madre, la venganza de los guajiros traficantes de marihuana. ¡Oh Dios! Los vecinos afirmaron haberla encontrado debajo de la cama introducida la punta de la sabana por el recto.
… Hay veces que las historias después de contadas deben olvidarse.

